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Politica sanitaria
La suspensión de la guía de ITU: la gota que hace colmar el vaso
16.01.26 | Catalunya
La resolución se ha convertido en el símbolo de un sistema que continúa manipulando, cuestionando y ninguneando a la profesión enfermera, a pesar de ser la columna vertebral real del sistema sanitario.
Las enfermeras estamos agotadas de trabajar en un entorno en el que nuestras competencias se estiran y se estrechan según intereses políticos, presiones corporativas o equilibrios de poder que nada tienen que ver con la realidad asistencial.
Agotadas de ver cómo, mientras sostenemos el sistema con curas, conocimiento, responsabilidad y autonomía, todavía hay quién insiste en mantener esquemas jerárquicos caducos.
La Audiencia no analiza el fondo, no entra en la cuestión científica ni profesional. Simplemente para, paraliza, congela. Pero la decisión tiene consecuencias muy reales: más esperas, menos calidad asistencial y un freno injustificable al desarrollo de unas competencias ampliamente avaladas por la evidencia y por la experiencia multidisciplinar de los profesionales.
En paralelo, en los centros sanitarios de Catalunya, las enfermeras siguen asumiendo roles y responsabilidades que el sistema no quiere formalizar. Una contradicción cruel: somos imprescindibles, pero no se nos reconoce. Somos necesarias para garantizar la atención, pero se nos niega la seguridad jurídica para hacerlo. Somos las que sostenemos los hospitales, pero nuestro criterio es cuestionado por actores que casi nunca están junto a la cama del paciente.
Entre profesionales, en el día a día real, no hay guerra. Trabajamos codo a codo, con respeto y con un objetivo común: salvar vidas, aligerar el sufrimiento y ofrecer la mejor de las atenciones. El enfrentamiento lo están creando aquellos cuyo interés es mantener cuotas de poder corporativo, poniendo el pie en el cuello de una profesión que hace tiempo que avanza.
Reclamamos que alguien tenga la valentía política para hacer lo necesario: establecer el reconocimiento de la profesión y sus competencias dentro de un marco legal concreto, estable, claro y que refleje la realidad. No podemos continuar rigiéndonos por una normativa anticuada, que ya no responde a la realidad asistencial, ni al nivel competencial y formativo de nuestra profesión. No se puede mantener un sistema sanitario moderno con un modelo profesional del siglo pasado.
La suspensión cautelar de la guía de ITU es el aviso definitivo de que el sistema necesita una revisión profunda. Pedimos, exigimos y merecemos seguridad jurídica para ejercer, porque esto no es solo una reivindicación profesional: es una garantía de calidad y seguridad para las personas que atendemos.
El Periódico publica esta carta.
Por:
Annabel Torres, Secretària General Autonòmica de SATSE Catalunya
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