Laboral

El 12 de mayo en que las enfermeras rompieron el silencio

Profesionales de todo Catalunya aprovecharon el Día Internacional de la Enfermera para visibilizar déficits estructurales y reclamar mejoras en las condiciones laborales y asistenciales.

A las puertas de los hospitales catalanes, el 12 de mayo de este año se vivió una escena significativa: enfermeras concentradas para hacer visible una situación que forma parte de su día a día. Coincidiendo con el Día Internacional de la Enfermera, la jornada fue más allá del reconocimiento simbólico y se convirtió en una acción coordinada de visibilización profesional.

 

Las concentraciones se repitieron en varios puntos del territorio, de Lleida en Girona y Tarragona, con un diagnóstico compartido: carencia de personal, sobrecarga laboral y dificultades para estabilizar las plantillas. “Durante demasiado tiempo, las enfermeras hemos trabajado en silencio”, recogía el manifiesto leído durante la jornada, que situaba este momento como una ruptura con esta dinámica. Para simbolizarlo, las profesionales se taparon la boca con esparadrapo, que se retiraron después de la lectura gritando “las enfermeras ya no callamos”, el lema de la campaña.

Las demandas


Según el manifiesto, la profesión ha sido clave para sostener el sistema sanitario, pero con poco reconocimiento en la toma de decisiones. “Se nos ha pedido compromiso y esfuerzo infinito, pero demasiado a menudo se ha respondido con precariedad”, se afirmaba. Esta situación ha derivado en plantillas tensionadas y una elevada carga asistencial.


 

El texto también incidía en los efectos sobre la calidad de la atención. “La seguridad del paciente no puede depender del sobreesfuerzo permanente de las enfermeras”, advertía, vinculando directamente condiciones laborales y resultados en salud. En este sentido, la carencia de enfermeras y la temporalidad de los contratos aparecen como factores clave.

Visibilización


Las movilizaciones del 2026 dibujan un escenario en que la enfermería busca reforzar su posicionamiento dentro del sistema sanitario. Sin grandes escenificaciones, las concentraciones pusieron sobre la mesa una realidad conocida, pero a menudo poco visible fuera del entorno profesional.


 

El 12 de mayo, cierra así como una jornada de proyección pública de unas demandas que, según apuntan las profesionales, marcarán la agenda de los próximos años, evidenciando que el debate sobre las condiciones de las curas es también un debate sobre el futuro del sistema sanitario.